
Con miles de visitantes del mundo entero, este Patrimonio Oral e inmaterial de la Humanidad, es sin duda una de las fiestas más coloridas y alegres del planeta.
(Textos y fotos: Jorge Iván Vásquez @jorgeivanphoto)
Es medio día, un sol incandescente acompaña un par de tragos ya en la cabeza. En los palcos todos se saludan con todos; varios idiomas se confunden en uno solo, y sin importar la nacionalidad, brindas con el de al lado. Ya se siente la energía contagiosa de la danza sinfin. A lo lejos resuenan los tambores. La energía se siente más en el ambiente. El suelo retumba con los pasos que se avecinan de las comparzas. Y a lo lejos, un mar de colores infinitos se aproximan como un maremoto de música y danzas.
Tambores, flautas, voces, gritos, risas, se confunden en tus oidos. Es imposible no moverse. No pararse frente a esa sensación de alegría pura. De pronto pasan frente a ti y los saludas, levantas la mano, saltas, vibras a mil por hora. Cada comparza sincronizada te lleva a un momento diferente. En tus oidos resuenan las gaitas y tambores de antepasados africanos. Los acordeones te recuerdan el caribe y sus azules infinitos. La fista hasta ahora comienza para durar 4 días hasta la muerte de Joselito.
Declarado patrimonio inmaterial de la humanidad por la UNESCO, el carnaval de Barranquilla es una de las fiestas carnestolendicas más reconocidas del mundo. Su colorido sin igual, sus bailes, su gente y su alegría lo destacan en latinoamérica y en el mundo.
El carnaval del pueblo
No es raro ver porqué el Carnaval le pertenece al pueblo. Desde que los niños empiezan a caminar, sus anhelos no son solo jugar béisbol como el barranquillero Edgar Rentería, o cantar como Shakira (barranquillera igual) o estar en el cine como Sofía Vergara (bella representante de la ciudad), sino ser el REY MOMO o la reina del carnaval. Cada año llega una de esas diosas que engalanan la ciudad, para prender los motores de una ciudad que vive por y para la gran fiesta anual.


La magnitud del Carnaval de Barranquilla hace que su preparación sea un proceso planeado y con la participación de varios sectores, entre ellos profesionales de ingeniería y construcción encargados de la adecuación de su tradicional escenario de desfiles el Cumbiódromo de la vía 40. Los desfiles que empiezan desde el sábado con la llamada Batalla de flores recorren cerca de 4 kilómetros bajo un sol que acompaña las comparsas de comienzo a fin. el domingo sigue la Gran Parada, con desfiles que anuncian las fiestas tradicionales y el lunes el gran carnabal de fantasía con trajes multicolores llenos de alegría. Luego el martes en las calles de Barranquilla se celebra la muerte de Joselito, para empezar de nuevo a planear lo que será el próximo carnaval.

La fiesta se prende con una semana de anticipación, en una noche donde las comparsas salen a las calles de Barranquilla a festejar el comienzo de la fiesta.

El sábado arrancan los desfiles con carrozas en un recorrido de 4 kilómetros, comparsas y personajes únicos que caracterizan la vida de los colombianos.

En el mismo recorrido del día anterior desde medio día la fiesta multicolor se prende con desfilles llenos de fantasia.

El lunes las comparsas se toman la VIA 40 con sus bailes típicos de la costa caribe colombiana en bailes sincronizados y llenos de alegría.

El martes muere Joselito Carnaval, se le rinde una fiesta por las calles de Barranquilla llorando su muerte y celebrando que pronto renace para otro nuevo año.

El rey Momo y la Reina del Carnaval representan la cultura costeña más arraigada, su misión es poner a gozar a todos y cada uno de los asistentes de las fiestas.
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